La tolerancia de ±3% de humedad relativa (HR) que todavía circula como si fuera una propiedad de la madera tiene un origen documentado, y ese origen es una máquina. Stefan Michalski lo escribe sin rodeos en el informe que preparó para la mesa de expertos del Getty Conservation Institute reunida en Tenerife en 2007: «By the 1970s, specifications formalized the tiny size of this ideal target at ± 3% RH , ± 1°C» —«en los años setenta las especificaciones formalizaron el tamaño minúsculo de ese objetivo ideal en ±3% HR, ±1 °C»—, y lo hicieron «based not on any collections needs analysis but on the switching differentials of the best-available HVAC systems» —«no a partir de un análisis de las necesidades de las colecciones, sino de los diferenciales de conmutación de los mejores sistemas de climatización disponibles»—.
El diferencial de conmutación es la banda que un termostato necesita entre el instante en que arranca el equipo y el instante en que lo para: si la maquinaria de entonces no sabía afinar por debajo de tres puntos de humedad, la especificación se escribió con tres puntos. Ese número describe el límite técnico de una instalación de climatización de los años setenta. No describe el punto en el que la madera de un clarinete empieza a moverse.
La otra mitad de la historia tampoco encaja con lo que se repite. El número que dejó 1942 no es 50, es 60. Y sobre el 50% el documento del Getty guarda silencio: lo da ya hecho, como punto de ajuste heredado, y en ningún momento dice quién lo propuso ni con qué medición. Este artículo sirve para fechar los dos números y para desmontar una atribución equivocada; no para sustituirla por otra.
El ±3% es la tolerancia de un equipo, no una medida de la madera
La frase de Michalski tiene dos mitades y la segunda es la que importa. La primera fija la fecha: los años setenta. La segunda explica el método, y el método no fue mirar objetos, fue mirar catálogos de climatización. El criterio que se formalizó como requisito de conservación era el grado de precisión que la mejor instalación del mercado podía sostener.
Esto invierte el sentido habitual de la lectura. Quien ve escrito «50% ±3%» entiende que alguien midió maderas y encontró que a partir de tres puntos de desvío empieza el daño. Lo que el documento del Getty describe es lo contrario: se tomó la capacidad del equipo y se la convirtió en norma. El mismo informe llama a estas cifras «magic numbers», números mágicos, y dedica su primera página a listarlas como punto de partida del problema, no como su solución.
Para quien guarda un clarinete en una habitación sin climatizar, la consecuencia práctica es modesta pero clara: el ±3% no es una frontera física que se cruza o no se cruza. Es el acabado fino de un sistema que el lector no tiene en casa, y que nunca se calibró contra un instrumento.
Lo que Rawlins firmó en 1942 fue 60 °F y 60%, no 50%
Michalski atribuye los primeros números mágicos del clima de museo a un autor y a una fecha concretos. En su página 1 habla de «the 60°F, 60% relative humidity (RH) rule of Rawlins, (Rawlins 1942)» —«la regla de 60 °F y 60% de humedad relativa de Rawlins (Rawlins 1942)»—. Sesenta grados Fahrenheit son 15,6 °C. Ni la temperatura ni la humedad de esa regla coinciden con el par que hoy se cita de memoria.
En la página 9 el informe insiste y describe a Rawlins como «The originator of the magic numbers in museum climate control» —«el originador de los números mágicos en el control del clima de museo»—, y recoge su conclusión literal: «acceptable conditions . . . are 60°F, 60%.» —«las condiciones aceptables son 60 °F, 60%»—. El mismo pasaje señala que Rawlins llegó ahí reconociendo su incapacidad para proponer una temperatura mínima de mantenimiento del edificio.
La cadena documental que lleva a 1942 existe, y desemboca en un 60/60. El salto de ese 60 al 50 que hoy se enuncia como dato de partida no está en este documento, ni como medición ni como decisión fechada.
El 50% entra en escena ya hecho, como punto de ajuste
Donde el informe del Getty sí usa el 50% es al describir la práctica posterior, siempre en forma de instrucción y nunca de hallazgo. En su página 2 resume la doctrina recibida: «The advice was simple: provide 21ºC and 50% RH, with minimal fluctuations.» —«el consejo era simple: proporcionar 21 °C y 50% HR, con fluctuaciones mínimas»—. Es una recomendación, enunciada sin fuente.
En la tabla de la página 3, al reproducir el criterio de la era ASHRAE, el valor aparece con una alternativa reveladora entre paréntesis: «50% RH (or historic annual average for permanent collections);» —«50% HR (o la media anual histórica para colecciones permanentes)»—. Que el propio criterio admita sustituir la cifra por la media del lugar indica que el 50 no funcionaba como una constante del material. Y en la página 4 el 50% ya se nombra como «the central value of 50% RH», el valor central, es decir, como convención de referencia.
Un punto de ajuste es el valor que se le pide a un sistema de control; una media anual histórica es una propiedad del clima de un edificio. El documento pone las dos cosas en el mismo renglón sin explicar cómo la primera llegó a valer 50.
Dónde sí hay rastro del 50%, y de quién es cada eslabón
Otra fuente abierta para este artículo recorre esa genealogía con más detalle y llega a una conclusión compatible: nadie firmó el 50%. David Erhardt, Charles S. Tumosa y Marion F. Mecklenburg, en «Applying science to the question of museum climate» (volumen Museum Microclimates, Museo Nacional de Dinamarca, 2007), reconstruyen la serie y la resumen en su propio resumen inicial con una frase dura: «decisions that were merely best guesses based on minimal evidence became set in stone.» —«decisiones que no eran más que conjeturas razonables basadas en evidencia mínima quedaron grabadas en piedra»—.
Los eslabones que citan tienen autor y fecha. De McCabe, en el Museo de Bellas Artes de Boston en 1931, recogen que tras dos años con humidificación el museo «found that the humidity best adapted for paintings and other works of art ranged from 55 to 60 percent» —«encontró que la humedad mejor adaptada a las pinturas y otras obras de arte iba del 55 al 60 por ciento»—, y añaden que ese intervalo reaparece en recomendaciones posteriores «usually with no specifics as to how it was derived» —«por lo común sin precisar cómo se había obtenido»—. De Plenderleith, en 1960, recogen una «zone of safety» del 50 al 60%, con el 50% puesto como «the lower limit to avoid dangerous desiccation» —«el límite inferior para evitar una desecación peligrosa»— y apoyado en datos de secado de madera de construcción. De Thomson, en 1978, que su 55% se eligió «to a great extent because it is the midpoint» —«en gran medida porque es el punto medio»— de la zona segura.
Aquí las fuentes no cuentan lo mismo, y conviene dejar la discrepancia a la vista en lugar de promediarla. Michalski sitúa el primer número mágico en Rawlins y en 1942, con un 60/60. Erhardt, Tumosa y Mecklenburg no mencionan ese texto de 1942 en su cuerpo principal: el Rawlins que citan es el de «Keeley and Rawlins (1951)» en la National Gallery de Londres, con un objetivo de 58% que coincidía con la media de humedad de la propia galería y que se fijó pesando bloques de madera, y precisan que no se eligió «on any research indicating that paintings were most stable» —«a partir de investigación alguna que indicara que las pinturas estuvieran más estables»—. La ficha de directrices ambientales del American Institute for Conservation añade una tercera versión de las mismas piezas: fecha el 58% de la National Gallery en 1949 y data en 1956 el límite inferior del 50% de Plenderleith. Tres documentos, tres cronologías que no se solapan sobre los mismos episodios.
Qué cambia cuando a un número se le conoce la fecha
El valor práctico de esta arqueología no es decidir en qué humedad vive mejor un clarinete, que es otra discusión. Es otro: permite preguntarle a cualquier cifra de conservación de dónde viene antes de obedecerla. Dos de las que más se repiten responden mal a esa pregunta. El ±3% contesta «el diferencial de un termostato de los años setenta». El 50% no contesta: aparece en los documentos como punto de ajuste heredado, y la propia ficha del American Institute for Conservation justifica la horquilla de 50 ±5% diciendo que «the rational for maintaining the standard of 50 +/- 5% RH is based upon the assumption that drift will occur and that tight control is impossible to achieve» —«el fundamento para mantener el estándar de 50 ±5% HR se basa en suponer que habrá deriva y que un control estricto es imposible de conseguir»—, lo que describe una concesión operativa, no un umbral del material.
Toda esta literatura se escribió además para colecciones de museo, y un clarinete que se toca cada día está en un régimen distinto; esa distinción merece su propio tratamiento.
Lo que queda en pie, con fuente y con fecha, es modesto: el ±3% es una tolerancia de equipo convertida en requisito, y el número con autor identificado en 1942 era un 60/60, no un 50.
Lo que no pudimos verificar: el origen del 50% de HR. El informe de Michalski para el Getty desmonta la atribución a 1942 pero no dice quién propuso el 50 ni con qué base, y ninguna de las otras fuentes abiertas señala un autor único; la serie que reconstruyen pasa por 55-60% (Boston, 1931), 58% (National Gallery, fechado en 1949 por el American Institute for Conservation y en 1951 por Erhardt, Tumosa y Mecklenburg), 50-60% (Plenderleith, fechado en 1956 y en 1960 según la fuente) y 55% (Thomson, 1978), sin que ninguna de ellas presente una medición que arroje 50. Tampoco pudimos abrir el texto original de Rawlins de 1942, publicado en el Museums Journal y no accesible en abierto, ni el capítulo del manual de ASHRAE del que proviene la tabla de la página 3 del informe, que es de pago; por tanto, la cita del 60/60 y la del punto de ajuste del 50% las verificamos en Michalski, que las reproduce, y no en sus originales. El lector puede confirmar lo que aquí se afirma en las páginas 1, 3, 4 y 9 del PDF del Getty y en el texto de Museum Microclimates, ambos en abierto.
Datos verificados en octubre de 2026. Las recomendaciones de los fabricantes y las normas de conservación cambian. Confirma siempre en la web oficial del fabricante de tu instrumento antes de aplicar cualquier tratamiento.
Fuentes consultadas
- Getty Conservation Institute — Stefan Michalski, «The Ideal Climate, Risk Management, the ASHRAE Chapter, Proofed Fluctuations, and Toward a Full Risk Analysis Model» (mesa de expertos, Tenerife, 2007) — atribuye a Rawlins (1942) la regla de 60 °F y 60%, sitúa el ±3% HR y ±1 °C en los años setenta y lo deriva de los diferenciales de conmutación de los equipos de climatización, y usa el 50% solo como punto de ajuste heredado.
- David Erhardt, Charles S. Tumosa y Marion F. Mecklenburg — «Applying science to the question of museum climate», en Museum Microclimates (Museo Nacional de Dinamarca, 2007) — reconstruye la serie Boston 1931, Keeley y Rawlins 1951, Plenderleith 1960 y Thomson 1978, y sostiene que las cifras se fijaron sin mediciones que las justificaran.
- American Institute for Conservation — Environmental Guidelines Working Group, «Environmental Guidelines» — fecha el 58% de la National Gallery en 1949 y el límite inferior del 50% de Plenderleith en 1956, recoge el 54% ±4 del ICOM de 1974 y explica la horquilla de 50 ±5% como supuesto de deriva inevitable.
- American Institute for Conservation — reseña de la sesión «Precaution, Proof and Pragmatism: 150 Years of Expert Debate on the Museum Environment» (Boersma, Dardes y Druzik) — documenta que en 1940 Plenderleith y Stout negaban que hubiera información para un estándar absoluto y que la regla rígida se generalizó en los años setenta por demanda de cifras de arquitectos e ingenieros.