El Instituto Canadiense de Conservación mide lo que pasa cuando se calienta una sala a 21 °C sin añadir vapor de agua, y pone una cifra: «In many areas of Canada, by December, this can mean as low as 5% RH indoors when heating to 21°C without humidifying» («en muchas zonas de Canadá, llegado diciembre, esto puede significar una humedad relativa interior de hasta el 5% al calentar a 21 °C sin humidificar»). Cinco por ciento es la lectura, no una estimación.
La cifra importa por el termostato, que es el dato que un lector en España reconoce como propio. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, en su nota técnica 501, recoge para actividad ligera y sedentaria «en condiciones invernales (período de calefacción)» que «La temperatura operativa debe mantenerse entre los 20°C y los 24°C (22 ±2°C)». Los 21 °C del párrafo canadiense están justo en medio de ese intervalo: la calefacción se pone igual en los dos países.
Lo que no es igual es el aire que entra por la ventana. El 5% del Instituto canadiense es un diciembre canadiense, y ese número no se traslada a Madrid, a Zaragoza ni a Sevilla por el hecho de que el termostato marque lo mismo. Lo que sí viaja es el mecanismo, y el mecanismo es lo que vale la pena entender si el clarinete pasa el invierno en una habitación con radiadores.
De dónde sale el 5%: Canadá, diciembre, 21 °C
La frase aparece en la página del Instituto Canadiense de Conservación dedicada a la humedad como agente de deterioro, dentro del apartado sobre fluctuaciones de humedad relativa. El contexto es una pregunta concreta de gestión: qué hacer con un museo de temporada que no puede humidificar y se plantea calentar en invierno. La respuesta que la propia página da a ese caso es negativa, y el 5% es el argumento.
El mismo documento sitúa el origen del problema sin ambigüedad en el apartado de fuentes: «Very low RH in Canadian museums only occurs with indoor heating» («en los museos canadienses la humedad relativa muy baja solo se produce con la calefacción interior»). No es el clima exterior el que seca el interior: es el clima exterior más el radiador.
Conviene retener la cadena completa de condiciones, porque cada eslabón es parte del dato: muchas zonas de Canadá, diciembre, calefacción a 21 °C, sin humidificación. Quitar cualquiera de los cuatro deja la cifra sin sentido. Esa es la razón por la que este artículo no dice que en una vivienda española se alcance el 5%, sino que explica qué habría que saber para afirmar algo parecido.
La cuenta que hay detrás: calentar aire no le añade agua
El Instituto canadiense incluye un ejemplo numérico que permite seguir la lógica paso a paso. Parte de aire exterior a 0 °C con el 50% de humedad relativa, lo mete en una habitación y lo calienta a 20 °C sin añadir vapor: «the result is ~11% RH in the heated room (unless humidifiers add more vapour)» («el resultado es una humedad relativa del 11% en la habitación caldeada, a menos que los humidificadores añadan más vapor»).
La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua que contiene el aire respecto al máximo que podría contener a esa temperatura. Al calentar, ese máximo sube; la cantidad de agua sigue siendo la misma, así que el porcentaje cae. El propio documento lo resume en una frase corta: «This leads to low indoor RH in winter, and drives the need for humidifiers» («esto lleva a una humedad relativa interior baja en invierno, y es lo que crea la necesidad de humidificadores»).
Una fuente estadounidense independiente llega al mismo terreno con otra cifra y otro método. La hoja FNR-403-W del servicio de extensión de la Universidad de Purdue, dedicada al contenido de humedad de la madera, dice de las casas con calefacción: «Assuming no substantial humidification is occurring, the relative humidity can drop to 20 percent or less» («si no hay humidificación apreciable, la humedad relativa puede bajar al 20% o menos»). Dos instituciones distintas, dos países, dos cifras —5% y 20% o menos— y el mismo mecanismo detrás, porque las condiciones exteriores de partida no son las mismas.
Por qué este número no se puede traer a España
El aire frío admite poco vapor; el aire templado admite más. Un diciembre canadiense parte de temperaturas exteriores muy inferiores a las del interior de España, y eso es lo que hace que el salto de temperatura al calentar sea mayor y la caída del porcentaje, más profunda. Con un exterior más suave, el mismo radiador produce una caída menor. Cuánto menor es una pregunta que solo se responde con datos locales.
Esos datos locales no los pudimos poner aquí con la procedencia que exigimos. La página de valores climatológicos normales de la AEMET, que es donde están las medias mensuales por observatorio del periodo 1981-2010, no muestra las cifras de humedad relativa en el documento que entrega al navegador: la tabla se genera al seleccionar la estación y no consta en el texto que recibimos. Por eso este artículo no da un valor español de humedad relativa exterior en diciembre.
Y hay un segundo motivo para no hacer la conversión mentalmente. El dato que decide no es el del exterior, sino el del interior de la habitación concreta donde está el instrumento, que depende del tipo de calefacción, de la ventilación, del número de personas y de si hay cocina o ropa secándose cerca. La única manera de tener ese número es registrarlo en esa habitación.
Lo que el Instituto canadiense registra en objetos de madera
La misma página documenta qué les pasó a objetos de madera que pasaron inviernos en edificios caldeados sin humidificar: «Some have even cracked audibly in their first winter in a heated museum (wooden folk art)» («algunos han llegado a agrietarse de forma audible en su primer invierno en un museo caldeado: arte popular en madera»).
Hay que leer esa frase con sus límites puestos. Habla de arte popular en madera que entró en un museo con calefacción, en el contexto de edificios de clima frío que el documento supone con humedades interiores sostenidas muy bajas. No habla de clarinetes, no da un umbral de humedad relativa a partir del cual aparece la grieta y no describe qué pieza se rompió. La misma página contrapone objetos que resistieron bien ese régimen, como los libros encuadernados en papel o los mangos de madera de herramientas.
Lo que el dato autoriza a decir es modesto y útil: en un edificio caldeado sin humidificación, la madera llega a perder agua lo bastante rápido para que el deterioro se manifieste en una sola temporada. El plazo del que habla el Instituto canadiense no es de años, es el primer invierno. Si el instrumento vive en una habitación con radiadores, esa es la escala de tiempo en la que conviene mirar.
De ahí no sale ninguna instrucción de intervención. Una grieta, una junta que se mueve o una llave que deja de cerrar son asunto de un taller de reparación de instrumentos de viento madera; ni el Instituto canadiense ni la hoja de Purdue describen arreglos que pueda hacer el propietario, y este artículo tampoco. Lo que sí está en la mano de cualquiera es medir y anotar la humedad relativa de la habitación durante el invierno, para sustituir el 5% canadiense por el número propio.
Lo que no pudimos verificar: no encontramos ninguna medición publicada de humedad relativa interior en viviendas españolas con calefacción, de modo que el 5% del Instituto Canadiense de Conservación queda como lo que es, un dato canadiense de diciembre. La tabla de valores climatológicos normales de la AEMET, que daría la humedad relativa media mensual por observatorio, se genera tras seleccionar la estación y no apareció en la página que abrimos, así que no pudimos citar de primera mano ninguna cifra española de humedad exterior. El Instituto canadiense no indica el porcentaje exacto de humedad exterior del que parte al dar los 5%, ni identifica el museo ni la pieza de arte popular que se agrietó, ni fija un umbral de humedad relativa asociado a la rotura. Quien quiera los valores españoles puede consultarlos en el servicio de valores climatológicos de la AEMET seleccionando su observatorio, y quien quiera el detalle del caso canadiense, en la bibliografía citada al final de esa misma página del CCI.
Datos verificados en octubre de 2026. Las recomendaciones de los fabricantes y las normas de conservación cambian. Confirma siempre en la web oficial del fabricante de tu instrumento antes de aplicar cualquier tratamiento.
Fuentes consultadas
- Canadian Conservation Institute — «Agents of deterioration: humidity» — el 5% de humedad relativa interior al calentar a 21 °C sin humidificar en diciembre, el ejemplo del aire a 0 °C y 50% calentado a 20 °C, y el registro de objetos de madera agrietados en su primer invierno en un museo caldeado.
- Purdue Extension — FNR-403-W, «Moisture Content of Wood» — caída de la humedad relativa al 20% o menos en casas con calefacción sin humidificación apreciable.
- INSST — NTP 501, «Ambiente térmico: inconfort térmico local» — temperatura operativa de 20 °C a 24 °C para actividad sedentaria en período de calefacción, el intervalo que sitúa los 21 °C del dato canadiense en el rango habitual español.
- AEMET — Valores climatológicos normales (1981-2010) — servicio donde se consultan las medias mensuales por observatorio; la tabla con la humedad relativa se genera al elegir la estación y no consta en la página que abrimos.