Si quieres saber cómo es el aire del cuarto donde guardas el oboe, el procedimiento que describe la norma europea de referencia empieza por una tarea larga: registrar la humedad relativa durante trece meses seguidos antes de calcular nada. No es una exigencia caprichosa. Sale de la forma en que esa norma define su objetivo: no un número fijo, sino una media móvil de 30 días que necesita medio mes de datos por delante y medio mes por detrás de cada lectura.
La norma es la UNE-EN 15757, cuyo título en español recoge la revista ReCoPaR de la Universidad Politécnica de Madrid: «UNE EN 15757:2011 Conservación del patrimonio cultural. Especificaciones de temperatura y humedad relativa para limitar los daños mecánicos causados por el clima a los materiales orgánicos higroscópicos». Su texto se distribuye de pago a través de los organismos de normalización —UNE en España, BSI en el Reino Unido— y no lo hemos abierto. Las cifras y las fórmulas que siguen vienen del artículo científico que explica la norma y propone revisarla, publicado en la revista Atmosphere en 2022 por Dario Camuffo, Antonio Della Valle y Francesca Becherini.
Ese artículo es el que permite escribir aquí el procedimiento paso a paso, y el que da la medida de lo que salió al aplicarlo en edificios reales. Antes de empezar conviene saber para qué se escribió todo esto: el objetivo declarado es «to preserve cultural heritage objects and collections composed of climate-vulnerable materials» («preservar objetos y colecciones de patrimonio cultural compuestos de materiales vulnerables al clima»). Un oboe que se toca cada día no es ese caso, y el propio marco lo dice al hablar de objetos en depósito o exposición de larga duración.
Trece meses: por qué el registro no puede ser más corto
El artículo de Atmosphere fija el mínimo con una frase: «At least a one-year record is requested, or integer multiples of it» («se exige al menos un registro de un año, o múltiplos enteros de él»). Un año de datos cubre el ciclo completo: el invierno con calefacción, la primavera, el verano y el otoño del lugar concreto donde está el instrumento, que es lo que ningún valor de catálogo puede sustituir.
Trece meses, y no doce, porque el cálculo central necesita datos a ambos lados de cada lectura. Los autores hablan de «13 months of measurements as required by the Standard» («13 meses de medidas, como exige la norma») y dedican parte del artículo a discutir si se puede llegar al mismo resultado con doce meses repitiendo los quince primeros y los quince últimos días. Esa propuesta de atajo es de los autores, no del texto normativo.
En la práctica doméstica esto cambia el orden de las decisiones. El registro va primero y la interpretación después: durante el primer año no hay base para afirmar si el cuarto es estable o inestable, solo datos acumulándose.
La media móvil centrada de 30 días: qué se calcula
La norma no fija una cifra única de humedad relativa para todos los casos. Define el blanco como la media de lo que ese edificio ya hace, calculada así, según la cita literal del artículo: «the centred moving average (CMA) with a 30-day time window, which requires 15 days before and after each reading» («la media móvil centrada con una ventana temporal de 30 días, que requiere 15 días antes y 15 después de cada lectura»).
En palabras sencillas: para cada día del registro se toma el mes que lo rodea —quince días antes y quince después— y se calcula la media de la humedad relativa de ese mes. El resultado es una línea suave que sigue el vaivén de las estaciones y borra los picos de un día. Esa línea es la referencia; lo que se evalúa después es cuánto se aparta cada lectura individual de ella.
De ahí viene la primera consecuencia práctica para quien mide en casa: el dato que sirve no es la lectura de esta tarde, sino la serie. Un higrómetro que solo muestra el valor instantáneo no permite hacer este cálculo; hace falta un registrador que guarde las lecturas con su fecha y su hora. El artículo no especifica el intervalo de muestreo de la norma, y lo único que da es un ejemplo de cuentas: «If readings are sampled every 5 min, ND = 288» («si las lecturas se muestrean cada 5 minutos, ND = 288»).
Percentil 7 y percentil 93: cómo se marca lo que ese edificio ya hacía
Con la media móvil calculada, la norma ordena las desviaciones de todo el año y recorta los extremos. Lo que queda entre dos puntos de corte se considera el comportamiento histórico del edificio: «the 7-ile and the 93-ile are considered to lie in a safe band (SB) and acceptable» («el percentil 7 y el percentil 93 se consideran dentro de una banda segura y aceptables»).
Un percentil es el valor por debajo del cual queda un porcentaje dado de las lecturas. Cortar en el 7 y en el 93 significa dejar fuera el 7% de las desviaciones más secas y el 7% de las más húmedas. El artículo explica la cifra con la frase del acuerdo: «it was agreed to exclude the most severe fluctuations up to 14% of the total» («se acordó excluir las fluctuaciones más severas, hasta el 14% del total»). Ese 14% es la suma de los dos extremos, y es un acuerdo de comité, no un umbral de daño medido.
Aquí está lo que esta forma de trabajar aporta a alguien que guarda un instrumento: el criterio no es una cifra importada de otro edificio, sino el historial del propio cuarto. Dos habitaciones con la misma media anual pueden dar resultados distintos si una oscila el doble que la otra, y el procedimiento está construido para detectar precisamente eso.
Lo que salió al aplicarlo en edificios sin climatización
El artículo publica la anchura de esa banda calculada con la ventana de 30 días en una serie de edificios históricos, y los números dan la escala de lo que es la vida real sin equipos de control. En una iglesia de Roma salió 17,0% de anchura; en L’Aquila, 15,0%; en Rocca Pietore, 18,6%; en una iglesia de Ponte in Valtellina con conciertos, 19,3%; en Bruselas, también con conciertos, 21,7%. Los dos valores mayores son de Venecia: 22,8% en la iglesia y 22,4% en el sótano de la iglesia.
Son anchuras, no límites recomendados: describen cuánto se movía la humedad relativa en esos edificios a lo largo del año, medido con el método de la norma. Los autores indican que los datos de base no son de acceso público y que las condiciones de cada edificio difieren, así que ninguna de esas cifras se puede trasladar a una vivienda española como si fuera un objetivo.
El valor de la lista es otro: sitúa el resultado que puede esperar quien registre su propio cuarto durante un año. Si en una iglesia de piedra sin climatizar la anchura ronda los quince a veintitrés puntos, un salón con calefacción y ventanas no va a dar una línea plana, y el registro servirá para saber en qué mes se produce el movimiento mayor.
Antes del primer registro: contrastar el aparato
Un año de datos tomados con un sensor descalibrado produce una serie bonita y un cálculo falso. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, en su ficha 3/2 de la serie Conserve O Gram, dedicada a la calibración, lo deja en una frecuencia: recomienda calibrar los higrómetros y los higrotermógrafos al menos una vez por trimestre y, mejor aún, una vez al mes.
Esa ficha es de julio de 1993 y habla de instrumentos de museo, no del sensor de un estuche. La idea que aporta al procedimiento es la del calendario: la calibración no es un acto único del primer día, sino una tarea que se repite mientras el registro corre. Quien vaya a invertir trece meses en medir tiene ahí la parte más fácil de asegurar.
Lo que no pudimos verificar: el texto de la UNE-EN 15757 es de pago y no lo abrimos, de modo que no hemos comprobado en el original ninguna de las frases citadas; todas provienen del artículo de Camuffo, Della Valle y Becherini en Atmosphere (2022, vol. 13, nº 9, art. 1344, DOI 10.3390/atmos13091344), que las reproduce y discute. La ficha de catálogo de BSI confirma la referencia BS EN 15757:2010, publicada el 30 de septiembre de 2010 y en estado «Current, Under Review», pero no mostró precio ni texto completo, así que no podemos indicar cuánto cuesta ni si la revisión en curso cambiará el método. Tampoco pudimos confirmar el intervalo de muestreo que la norma exige: el artículo solo da un ejemplo de cálculo con lecturas cada cinco minutos. Y no hemos encontrado ninguna versión de este procedimiento escrita para instrumentos en uso diario. Quien necesite el texto literal puede consultarlo en la tienda de normas de UNE o en una biblioteca universitaria con suscripción.
Datos verificados en octubre de 2026. Las recomendaciones de los fabricantes y las normas de conservación cambian. Confirma siempre en la web oficial del fabricante de tu instrumento antes de aplicar cualquier tratamiento.
Fuentes consultadas
- Camuffo, Della Valle y Becherini, Atmosphere 13(9):1344 — «The European Standard EN 15757 Concerning Specifications for Relative Humidity: Suggested Improvements for Its Revision» — media móvil centrada de 30 días, regla del percentil 7 y 93, exigencia de un año de registro y anchuras medidas en iglesias de Italia y Bélgica.
- ReCoPaR nº 10 (UPM, diciembre de 2013) — sección «Avance normativo» — título oficial en español de la UNE-EN 15757:2011 dentro del listado de normas publicadas del comité CEN/TC 346 de conservación del patrimonio cultural.
- BSI Knowledge — ficha de BS EN 15757:2010 — referencia, fecha de publicación, estado de revisión y alcance declarado de la norma: materiales orgánicos higroscópicos en museos, archivos y bibliotecas.
- National Park Service — Conserve O Gram 3/2, «Calibration of Hygrometers and Hygrothermographs» (julio de 1993) — frecuencia de calibración recomendada para los aparatos con los que se toma el registro.