Franja de humedad para guardar un clarinete de madera en clima seco: el fabricante no la da y conservación discrepa

Hay una pregunta que acaba haciéndose cualquiera que guarde un clarinete de madera en una casa seca: ¿a qué humedad debo guardarlo? Para responderla abrimos las páginas oficiales de cuidado de seis fabricantes de instrumentos de viento-madera —Buffet Crampon, Yamaha, F. Arthur Uebel, Howarth of London, Wurlitzer y Backun— y en ninguna de las seis aparece una cifra de humedad relativa. Ni un mínimo, ni un máximo, ni una franja.

La humedad relativa (HR) es la cantidad de vapor de agua que contiene el aire comparada con la máxima que ese aire podría contener a la misma temperatura, y se expresa en porcentaje. Es la magnitud que mide cualquier higrómetro doméstico. Los seis fabricantes la nombran una y otra vez en sus advertencias, y ninguno la cuantifica.

Los porcentajes que circulan por los foros existen, pero no vienen de quien construyó el instrumento: vienen de organismos de conservación de patrimonio, y entre ellos tampoco hay una cifra única. No hay un número del fabricante que copiar en el higrómetro, y los números que sí están publicados responden a preguntas que no son exactamente la del músico.

Seis páginas oficiales de cuidado y ni una cifra de humedad

Buffet Crampon dedica un apartado entero a evitar grietas y resume la condición ambiental en una orden sin números: «Avoid any rapid change of temperature and humidity» («evite cualquier cambio rápido de temperatura y humedad»). Lo que pide es estabilidad, no un valor, y en la sección de oboe repite la misma idea con otras palabras.

El manual de propietario del clarinete de Yamaha, en su edición española, también habla de humedad sin ponerle número: «Los cambios súbitos de la temperatura o de la humedad pueden ocasionar grietas». Y advierte: «No utilice ni guarde tampoco el instrumento en condiciones extremas de temperatura o humedad». Qué es una condición extrema se queda sin definir. El manual del fagot, en inglés, mantiene el mismo registro cualitativo: atribuye a la madera de arce del cuerpo una sensibilidad a los cambios súbitos de temperatura y humedad, y tampoco le pone cifra.

Los tres fabricantes alemanes e ingleses escriben en la misma clave. F. Arthur Uebel: «To prevent cracks, it’s crucial to avoid exposing the clarinet to extreme dryness or heat» («para evitar grietas es crucial no exponer el clarinete a sequedad o calor extremos»). Howarth of London: «Rapid changes of temperature or humidity can cause wooden instruments to crack». Wurlitzer es el único que nombra el escenario doméstico del que se queja el lector de clima seco —«the often excessively dry air in centrally heated rooms» («el aire, con frecuencia excesivamente seco, de las habitaciones con calefacción central»)— y tampoco pone cifra.

Lo único numérico que publica un fabricante es una temperatura

En las seis páginas hay una sola magnitud ambiental cuantificada, y no es la humedad. Buffet Crampon la da al explicar la afinación: el instrumento alcanza su diapasón cuando se ha tocado «for four minutes in a room of average temperature (20°C)» («durante cuatro minutos en una sala de temperatura media (20 °C)»). Es un dato de afinación, no de almacenamiento.

Backun es el fabricante que más se acerca a un consejo accionable para quien vive en un sitio seco: «It is advisable to humidify your instrument, especially if you live in a very dry area» («conviene humidificar el instrumento, sobre todo si vive en una zona muy seca»). Es la frase más directa de las seis páginas. El objetivo numérico de esa humidificación no aparece.

Lo que hace Backun acto seguido es delegar: «We suggest talking to your local technician and other clarinet players for advice» («sugerimos hablar con su técnico local y con otros clarinetistas para que le aconsejen»). Un fabricante reconoce el problema del clima seco, recomienda actuar y remite el valor concreto a una persona, no a una tabla. La respuesta más cercana a oficial que existe sobre cuánto humidificar es una derivación a un técnico.

Tres cifras de conservación que responden tres preguntas distintas

Donde sí hay números es en la literatura de conservación de patrimonio. El Canadian Conservation Institute (CCI), el organismo público canadiense de conservación, publica un punto de consigna —el valor al que se ajusta el equipo de climatización— de 50 % de HR, con temperatura de entre 15 y 25 °C. Sobre ese 50 % define clases de control por tolerancia: AA admite ±5 % de HR; A, ±5 % o ±10 %; B, ±10 %; C acepta moverse dentro de la franja de 25 % a 75 % de HR durante todo el año; y D se define solo por arriba, «Reliably below 75% RH» («de modo fiable por debajo del 75 % de HR»).

Las otras dos cifras que circulan son techos, no objetivos. El propio CCI sitúa el inicio del riesgo biológico en que «At 60% RH visible mould growth just possible on some surfaces» («al 60 % de HR el crecimiento visible de moho es apenas posible en algunas superficies»). Barclay, en el volumen que coeditaron el CCI y la Museums & Galleries Commission en 1997, da otro valor para un fenómeno emparentado: «Fungal attack occurs in areas of high relative humidity, above approximately 65%» («el ataque fúngico se produce en zonas de humedad relativa alta, por encima del 65 % aproximadamente»). La palabra «approximately» es de Barclay.

La tercera cifra viene de un estudio de física de la conservación hecho sobre un instrumento que se toca: Claire Soubeyran, Tim Padfield, Henri Gohin y Peter Spohr escriben «The highest safe RH is around 60%» («la HR segura más alta es del 60 %»). El redondeo es de los autores, que usan la palabra «around», y la frase marca un techo por encima del cual el riesgo cambia de naturaleza, no un valor al que apuntar.

Puestas en fila, 50 %, 60 % y 65 % se leen como una contradicción. No lo son: el 50 % del CCI es una consigna de climatización; su 60 % es el punto desde el que aparece moho visible en superficies; el 65 % de Barclay marca ataque fúngico; y el 60 % de Soubeyran y sus colegas es el techo de seguridad que proponen para un instrumento. Lo que casi ninguna contesta es cuál es el suelo: el único límite inferior numérico que encontramos es el de la clase C del CCI, «Within range 25% RH to 75% RH year-round», definida como «Prevent all high risk extremes» («evitar todos los extremos de riesgo alto»).

Esas franjas se escribieron para una colección, no para un clarinete que se toca a diario

El encabezamiento de la tabla del CCI donde está el 50 % dice para quién es: «general museums and archives» («museos y archivos generales»). Son valores para objetos que se conservan, se exponen y se manipulan poco. El mismo CCI coloca a los instrumentos musicales en su grupo de sensibilidad alta a la humedad incorrecta, y resume el daño esperable en madera así: «Wood or wood assemblies may crack, split, delaminate, or distort permanently» («la madera o los montajes de madera pueden agrietarse, partirse, deslaminarse o deformarse de forma permanente»).

Un clarinete que se toca no está en esa situación. El estudio de Soubeyran, Padfield, Gohin y Spohr es explícito en que tocar impone al interior del instrumento un régimen de humedad propio, distinto del de la sala —asunto que tiene su propio desarrollo aparte—, y en que eso cambia lo que hay que proteger: «Historic instruments that are still played must retain an intact water proofing of the bore» («los instrumentos históricos que se siguen tocando deben conservar intacta la impermeabilización del tubo»).

Los mismos autores describen una decisión que tiene un conservador de museo y el músico no: «The curator has to make a decision – to retain the instrument in its condition as it entered the collection» o bien «to protect the instrument against further deterioration caused by playing» («el conservador tiene que decidir: mantener el instrumento en el estado en que entró en la colección, o protegerlo del deterioro que causa tocarlo»). Quien estudia en un conservatorio ya eligió: su instrumento se toca. Trasladar sin más la consigna de una vitrina a un estuche que se abre todos los días es sacar un número de la pregunta para la que se escribió.

Qué queda en pie para quien vive en clima seco en España

Lo primero que queda en pie es una ausencia que conviene nombrar con precisión: en las seis páginas oficiales que abrimos no consta ninguna franja de HR. No sostenemos que ninguna marca del mundo la publique: sostenemos que estos seis no lo hacen y que uno, Backun, remite el valor a un técnico.

Lo segundo es que los seis piden lo mismo con palabras distintas: que no haya cambios bruscos. Buffet Crampon habla de «rapid change», Yamaha de «cambios súbitos», Howarth de «rapid changes», Uebel de evitar «extreme dryness or heat», Wurlitzer de «temperatures that are as consistent as possible» («temperaturas lo más constantes posible»). Cinco formulaciones del mismo objetivo: la estabilidad. Ninguna es un porcentaje, y por eso ninguna se puede ajustar en un aparato.

Lo tercero: las cifras de conservación sirven como advertencias de techo y de extremo, no como consigna doméstica. Y lo que sigue sin número publicado por el fabricante es justamente el caso del lector español: cuánta sequedad es demasiada. Ese hueco no lo rellenamos aquí; lo que sí consta en la fuente es a quién preguntar, y es la respuesta de Backun.

Lo que no pudimos verificar: buscamos una franja numérica de HR en las páginas de cuidado de Buffet Crampon, Yamaha (manuales de clarinete en español e inglés y de fagot en inglés), F. Arthur Uebel, Howarth of London, Wurlitzer y Backun, y no consta en ninguna; eso no prueba que no exista en otras marcas, en la documentación de un distribuidor o en una ficha que no esté publicada en abierto. En el volumen de Barclay no logramos localizar el valor numérico del «compromise climate» para almacenamiento de instrumentos: el texto remite a un capítulo de Karp, «Storage Climates», que no pudimos abrir por separado. De la página del CCI leímos el cuerpo con las tablas de consigna y de clases de control, y en lo leído no hay ninguna cifra de HR específica para instrumentos musicales, solo su clasificación de sensibilidad. Tampoco encontramos en ninguna fuente un límite inferior de HR pensado para un instrumento que se toca a diario. Quien quiera confirmar el dato de su propio instrumento tiene dos sitios: la web oficial de su fabricante y el técnico al que Backun remite expresamente.

Datos verificados en octubre de 2026. Las recomendaciones de los fabricantes y las normas de conservación cambian. Confirma siempre en la web oficial del fabricante de tu instrumento antes de aplicar cualquier tratamiento.

Fuentes consultadas

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